! el valor en las pruebas.¡ de galomolinamolin's blog

El las llamas del horno no son para destruir, sino para refinar, ennoblecer y santificar. Sin las pruebas no sentiríamos tanto nuestra necesidad de Dios y de su ayuda; y nos volveríamos orgullosos y llenos de suficiencia propia. En las pruebas que nos sobrevie- nen deberíamos ver las evidencias de que el ojo de Dios está sobre nosotros, y de que tiene la intención de atraernos hacia sí.
El hecho de que somos llamados a soportar pruebas, es evidencia de que el Señor ve algo muy precioso en nosotros que desea desarrollar. Si no viera en nosotros nada mediante lo cual pudiera glorificar su nombre, no pasaría tiempo refinándonos.
Puede ser que se necesite mucha labor en la edificación de vuestro carácter, que seáis piedras toscas que necesiten ser labradas y pulidas antes de que puedan llenar un lugar en el templo del Señor. No necesitáis sorprenderos si, con martillo y cincel, Dios corta las esquinas agudas de vuestros caracteres, hasta que estéis preparados para llenar el lugar que tiene para vosotros. Ningún ser humano puede efectuar esta obra.
Cuando surgen pruebas que parecen no tener explicación, no debemos dejar que se arruine nuestra paz. No importa cuán injustamente seamos tratados, no permitáis que se enciendan las pasiones. Al complacer un espíritu de venganza, nos hacemos daño a nosotros mismos. Destruímos nuestra propia confianza en Dios, y constristamos al Espíritu Santo. A nuestro lado hay un testigo, un mensajero celestial, quien levantará en nuestro favor una bandera contra el enemigo. Nos encerrará con los bri- llantes rayos del Sol de Justicia. Más allá de esto, Satanás no puede penetrar. No puede pasar este escudo de luz santa.
Mientras progresa la obra de la maldad, ninguno de nosotros se puede halagar a sí mismo pensando que no tendremos dificultades.
Pablo fue un hombre quien conocía bien lo que significaba ser un participante de los sufrimientos de Cristo. Su vida fue una de constante actividad, a pesar de que sufrió muchas enfermedades. Fue seguido constantemente por el odio y la malicia de los judíos. Estaban terriblemente amargados en su contra, e hicieron todo lo que estuvo en su poder para obstaculizarlo en su obra. "Pues considero que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que ha de manifestarse en nosotros." 2 Corintios 4:17–18; Romanos 8:18. Pablo no estimaba en forma demasiado exaltada los privilegios y las ventajas de la vida cristiana.
Pablo dice además: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido espíritu de servidumbre para recaer en el temor, sino que habéis recibido espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abbá, Padre!" Versículos 14–15.
"Estos son los que han venido procedentes de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por eso están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su santurario; y el que está sentado sobre el trono extenderá su tabernáculo sobre ellos. Ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni ardor alguno; porque el Cordero que están en medio del trono los pastoreará, y los guiará a fuentes de aguas de vida; y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos." "Y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas pasaron". Versículos 14–17; Apocalipsis 21:4.
A nadie le gustan las pruebas.
La muerte de un ser querido, la pérdida de trabajo, una crisis matrimonial, la rebelión de los hijos, el sentirte estafado, el arruinarte, perder la salud. No parece algo como para sentirse feliz.
Las pruebas parecen piedras en el camino que alguien ha puesto ahí por accidente, pero tienen un propósito para cambiar y transformar nuestras vidas.
La enfermedad de un ser querido, tu propia enfermedad.
¿Cómo voy a ser feliz sufriendo esto?
A veces vivimos como si las pruebas fueran fruto de la casualidad.
Otros piensan que interviene la fortuna. La buena o mala suerte. Pero la Biblia nos enseña que la prueba es una escuela que hace madurar nuestro carácter y confiar más en Dios y menos en nosotros mismos.
Cuando leemos el libro de Job podemos pensar que se trata de una apuesta entre Dios y el Diablo. Una especie de juego macabro, que Dios permite para que el Diablo vea lo domesticado que nos tiene.
Dios no juega a los dados con nuestra vida.
Dios pone ante nosotros pruebas.
¿Qué es una prueba?
Dios no nos prueba para demostrar algo a nadie. Quiere que superemos la prueba, para que nos haga más fuerte.
Por eso decimos que las pruebas tienen un sentido. Aunque el sentido lo solemos entender cuando ya hemos pasado la prueba.
Bueno, pero si ya es difícil soportar una prueba, ¿cómo vamos a ser felices mientras la sufrimos? Felices en las pruebas. Santiago 1: 2-8.
Así, cuando su confianza en Dios sea puesta a prueba, ustedes aprenderán a soportar con más fuerza las dificultades.
Dios nos ha advertido que nuestra fe, nuestra confianza en Dios será puesta a prueba.
Por lo tanto deben resistir la prueba hasta el final, para que sean mejores y capaces de obedecer lo que se les ordene.
Si resistimos seremos mejores y capaces de obedecer.
Las pruebas nos hacen ver el límite de nuestras capacidades, pero también el poder de Dios que se perfecciona en nuestras debilidades.
Si alguno de ustedes no tiene sabiduría, pídasela a Dios.
Seamos firmes, confiemos en Dios y tomemos las decisiones correctas, entonces nuestras vida serán como se describe en Mateo 7: 21-27.

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Por galomolinamolin
Añadido Feb 14

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